Hoy es 25 de Febrero de 2020         
English  |   Français Inicio  |  Contacta  |  Regístrate  |  Mapa Web  |  El Tiempo            
Comunicativa
    » Alba en la prensa
 
          » Ficha de la Noticia  


  » 
Aparecido en:  Tribuna de Salamanca
 
Fecha de Publicación: 21/08/2008

  Enviar a un amigo


                              

 

Especial Fiestas en Alba de Tormes
Tradición religiosa
El origen de la Transverberación

   
 

La historia de un pueblo, junto con sus orígenes, sus tradiciones más arraigadas y sus costumbres, son el día a día que lo conforman. La Transverberacion de Santa Teresa es una de esas tradiciones, una de esas historias que los albenses respetan con todas sus puertas.

El Papa Benedicto XIII perpetuó la memoria de la herida en el corazón de Santa Teresa desde 1726.


Alba de Tormes celebra desde mañana y hasta el próximo martes las fiestas de la Transverberación de Santa Teresa, donde los vecinos de la villa ducal demostrarán de nuevo su fervor a la Doctoro Universal, a su personaje más querido y más respetado, hasta el punto de que ha paseado el nombre de la localidad por todo el mundo.
Pero, ¿Qué es la Transverberación?, se preguntarán muchos lectores. Este vocablo viene del latín “transverbarare”, que quiere decir “traspasar de un golpe hiriendo”. Los teólogos definen como una gracia espiritual especial por la que la persona que la recibe está llena de amor divino y que tiene el corazón traspasado por una espada. Es un signo de comunión sublime con Jesucristo sufriente.
Pasaba de los cuarenta y tres años cuando por vez primera Santa Teresa vivió un éxtasis y sus visiones intelectuales se sucedieron sin interrupción durantes dos años y medio (1559-1561),
Sea por desconfianza, sea para probarla, sus superiores le prohibieron que se abandonase a estos fervores de devoción mística, que eran para ella una segunda vida, y le ordenaron que resistiera a estos arrobamientos en que sus salud se consumía.
Obedeció ella, más a pesar de sus esfuerzos, su oración era tan continua que ni aún el sueño podía interrumpir su curso. Al mismo tiempo, abrasada de un violento deseo de ver a Dios, se sentía morir en todo momento.
En este estado singular tuvo en varias ocasiones la visión que dio origen al establecimiento de una fiesta particular: “Ví a un ángel cabe mí hacia el lado izquierdo en forma corporal… No era grande, sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido que parecía de los ángeles de los ángeles muy subidos, que parece todos se abrasan… Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Éste me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas: al sacarle me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor que me hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal, sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto. ES un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo de a gustar a quien pensare que miento… Los días que duraba esto andaba como embobada, no quisiera ver ni hablar, sino abrasarme con mi pena, que para mí era mayor gloria que cuantas hayan tomado lo criado”.
En algunos de sus éxtasis, de los que dejó la Santa una descripción detallada, se elevaba hasta un metro. Después de una de aquellas visiones escribió la bella y popular poesía que dice: “Tan alta vida espero, que muero porque no muero”.
A este propósito, comenta Teresa: Dios “no parece contentarse con arrebatar el alma a Sí, sino que levanta también este cuerpo mortal, manchado con el barro asqueroso de nuestros pecados”.
En estos éxtasis se manifestaban l grandeza y bondad de Dios, el exceso de su amor y la dulzura de su servicio en forma sensible, y el alma de Teresa lo comprendía con claridad, aunque era incapaz de expresarlo. El deseo del cielo que dejaban las visiones en su alma era inefable. “Desde entonces, dejé de tener miedo al muerte, cosa que antes me atormentaba mucho”.
Para perpetuar la memoria de dicha misteriosa herida, el Papa Benedicto XIII, a petición de los Carmelitas de España e Italia, estableció en 1726 la fiesta de la Transverberación del corazón de Santa Teresa.
Su corazón, el cual muestra las marcas de la transverberación, está también expuesto para ser venerado por los creyentes.
La Santa de Ávila fue beatificada en 1614, y canonizada en 1622 por el Papa Gregorio XV, pero su corazón, su bien más preciado, permanece en Alba de Tormes expuesto para todo el que quiera verlo.
Muchos visitantes de la villa ducal se dirigen en primer lugar al convento donde se guarda su órgano más preciado, el que en vida latió y palpitó de amor por Dios y sus semejantes.

   





 
Concejalía de Turismo
Plaza Mayor, nº 1
37800 Alba de Tormes (Salamanca)
Tf. y Fax: 923 30 00 24
E-mail: infoturismo@villaalbadetormes.com