Hoy es 19 de Julio de 2019         
English  |   Français Inicio  |  Contacta  |  Regístrate  |  Mapa Web  |  El Tiempo            
Comunicativa
    » Alba en la prensa
 
          » Ficha de la Noticia  


  » 
Aparecido en:  El Adelanto
 
Fecha de Publicación: 21/05/2008

  Enviar a un amigo


                              

 

“Nunca hemos ido a Torremolinos”

   
 

Los pilotos albenses Jaime Núñez Leonú y Conchi Cosme relatan su última aventura en moto, que les ha llevado a las cataratas Victoria. Durante 21 años han recorrido cuatro continentes en sus vacaciones, en vez de tomar el sol en la playa
Vestidos de camel, ristra de patrocinadores en el pecho, la tez colorada del calor pasado y un brillo refulgente en los ojos cuando evocan África, Jaime Núñez Leonú y Conchi Cosme recordaron ayer su última expedición en moto, la decimonovena, en la que se han convertido en los primeros españoles en llegar a los tres puntos más australes de los continentes africano, americano y australiano.
“Nunca hemos ido a Torremolinos”, advierte Cosme, para dejar claro el carácter indómito de estos dos moteros. Juntos, llevan 21 años recorriendo el mundo a lomos de sus mulas. Y son incapaces de estar más de tres días en un apartamento del Mediterráneo. “Nos aburre tomar el sol, preferimos movimiento”, prosigue la piloto albense. Para el año que viene, después de elegir destinos en los que primaba la presencia del desierto, buscarán un destino cómodo: un recorrido en moto por Canadá y el estado estadounidense de Alaska. “Estoy un poco harta de pistas de tierra, arena y baches por doquier, quiero un poco de carretera”, comenta.
Desierto, tuvieron de tres tipos en su último viaje, el que les llevó, del 15 de abril al 8 de mayo, desde Ciudad del Cabo a las cataratas Victoria (en la frontera zimbabuo-zambiana) a través de seis naciones africanas. Después de llegar con sus BMW de 650 centímetros cúbicos al cabo Agulhas (punto más al sur del continente, donde se separan los océanos Atlántico y el Índico) y alcanzar su récord, el primer objetivo de la expedición era visitar el desierto de Namib (Namibia). “Pero nos cruzamos con una tormenta de arena y las detestamos. La última que nos encontramos fue en Argelia en 1992 y prometimos no atravesar ninguna más. Sin embargo, teníamos que ver ese espectáculo de la naturaleza”, relata Leonú. El Namib es el desierto más antiguo del planeta, bordeando el océano Atlántico, con gran variedad natural que permite ver en sus costas a osos marinos y leones terrestres. En Botswana, los expedicionarios tuvieron que atravesar otra gran acumulación de arena y piedras: el Kalahari (la gran sed, en el dialecto local). Por último, pasaron por el salar de Makgadikgadi.
No todo fue polvo en el camino. De los 5.680 kilómetros recorridos, ochocientos fueron por pistas. La etapa más dura fue precisamente en Namibia, en la que para recorrer los 280 kilómetros que separan Seesriem y Reeboth, los pilotos tardaron once horas. El viaje también tuvo su ración de naturaleza. Así fue cuando se llegó al delta del río Okavango. O en la vegetación salvaje que rodea Victoria. Casi como la situación sociopolítica de Zimbabue.
“Anímicamente se ve los ciudadanos derrotados, y no hablo de los ancianos, sino también de los niños. Ni tan siquiera sonreían”, dice Jaime Núñez. Sin embargo, fue al norte, en Zambia, donde mayores complicaciones encontraron los expedicionarios albenses. No fue la caída que afectó a una muñeca de Cosme, ni el paso del Zambeze en una barcaza, sino un robo lo que pudo llevar al traste gran parte del viaje.
Robo de los documentos
“El mayor problema fue el robo de un pasaporte y de los dos documentos de las motos. Encima, fue el Primero de Mayo y en Sudáfrica, donde habíamos alquilado los vehículos, había puente. Temimos que, por los problemas burocráticos, no pudiéramos salir de Zambia en seis días y que el regreso a Johannesburgo y los enlaces aéreos se perdieran”, relatan los pilotos. La solución, según prosigue Cosme, fue “milagrosa”. “Después de perder el tiempo en una dantesca comisaría zambiana, dimos a conocer a los vecinos que éramos españoles y que sólo necesitábamos los papeles, y no los objetos de valor que también nos birlaron”, comenta. Al día siguiente, una furgoneta llegó al hotel donde se alojaban con los documentos, pero sin la cámara de fotos ni algo de dinero que los ladrones también se llevaron. “Aún así, preferimos que nos hubieran robado en Livingstone que en una calle de París. Allí sabemos que lo hacen porque lo necesitan imperiosamente para comer”, destacó Leonú.
El resultado del viaje son unas 1.400 fotografías que verán la luz en una exposición en agosto. Y un ciclo de conferencias que comenzó el pasado sábado en Toledo.

   





 
Concejalía de Turismo
Plaza Mayor, nº 1
37800 Alba de Tormes (Salamanca)
Tf. y Fax: 923 30 00 24
E-mail: infoturismo@villaalbadetormes.com