Hoy es 20 de Octubre de 2020         
English  |   Français Inicio  |  Contacta  |  Regístrate  |  Mapa Web  |  El Tiempo            
Comunicativa
    » Alba en la prensa
 
          » Ficha de la Noticia  


  » 
Aparecido en:  El Adelanto
 
Fecha de Publicación: 16/05/2008

  Enviar a un amigo


                              

 

SALAMANCA. JUICIO POR EL ATROPELLO MORTAL DE CANALEJAS
“No fui consciente del atropello, si no me hubiera parado”, dice el acusado

   
 

La hermana de la joven fallecida asegura que “he tenido que aprender a vivir de nuevo”
La Policía dice que el acusado “deambulaba y hablaba muy despacio”, pero cooperó con ella

Más de dos años después del atropello mortal de Canalejas la familia de la víctima veía la cara al hombre que arrolló a la joven el 12 de marzo de 2006. El acusado sostuvo en la vista del juzgado de lo Penal número 2 que no se dio cuenta de que había atropellado a alguien porque sufrió “un bajón”. Las declaraciones de los familiares y amigos de la joven fueron los momentos más emotivos, que hicieron que a algunos de los presentes se les saltaran las lágrimas.
“No me di cuenta de que había atropellado a alguien, si no me hubiera parado”, alegó M. A. F. S., el hombre que el 12 de marzo de 2006 atropelló a una joven de 21 años en el paseo de Canalejas, quitándole la vida. El acusado se presentó tranquilo en el juicio, aunque muy arrepentido por lo que había pasado. “Lo siento muchísimo y le pido perdón a su familia. Nunca fui consciente de lo que pasó”, dijo.
M. A. F. S. explicó que aquel día salió de trabajar de la prisión de Topas a las 22 horas y se fue a ver un partido de fútbol a un bar, luego acudió al Casino con unos amigos y de ahí al Camelot, desde donde a las 5 de la madrugada se fue a su casa. En todo este tiempo el imputado aseguró que se bebió unas cuatro o seis cervezas y media copa, lo que le hizo dar un resultado de 0,74 en el test de alcoholemia.
A la hora de relatar qué ocurrió en el paso de peatones del paseo de Canalejas, el joven manifestó que “no recuerdo qué pasó”. El acusado explicó ante la sala que “todos los semáforos se iban poniendo en verde” y al llegar a Canalejas “sentí un golpe en el vehículo, pensé que alguien me había tirado una piedra”. Según su relato, “iba adormilado, me había dado un bajón y el golpe me hizo despertar. Hay una fracción de tiempo que no recuerdo”. El hombre aseguró que “el cristal estaba deteriorado, pero no oí gritos ni vi a nadie”.
Lo único que recordaba el acusado es como al pasar por el paseo de San Antonio golpeó a algunos coches “porque el capó se levantó, paré, me bajé y comprobé los daños, luego seguí hasta mi casa, saqué la cabeza por la ventanilla para ver”. Sin embargo unos de los jóvenes que ayudaron a su detención porque le vieron en este paseo dijo que “no se paró, él siguió hasta su casa, se bajó y se metió en el portal”.
Después los agentes de la Policía Local acudieron a su domicilio, le pidieron que les mostrara el coche y “nos explicó que había tenido un golpe con un contenedor”, dijo un policía. “Él hablaba muy despacio, deambulaba como si estuviera en otro mundo, pero fue cooperador”, dijo otro de los agentes. La Policía le detuvo cuando comunicaron por radio que la joven había fallecido, “a él se lo dijimos, pero estaba como perdido, no reaccionó”, aunque luego en el cuartel de Lasalle dijo “¿qué he hecho?”.
Emociones
El relato de la hermana y la amiga de la fallecida despertó en los presentes sentimientos que hicieron aflorar las lágrimas. Su hermana gemela explicó que “esperamos a que el semáforo se pusiera en verde y cruzamos. De repente vi que venía un coche a gran velocidad, la arrolló, la levantó por los aires y la desplazó”. La hermana aseguró que “él bajó la ventanilla, nos miró y se fue con el cristal roto y el capó levantado”. Nadie escuchó frenar al coche.
Los otros dos hermanos y la madre de la víctima comparecieron en el juicio. Su hermana explicó que “he tenido que aprender a vivir de nuevo”, mientras su madre relató que “no puedo dormir. Me paso el día llorando y preguntándome por qué”.
Protestas dentro y fuera de la sala
El juicio por el atropello de Joana Briz Vicente, de 21 años, concentró a numerosos familiares y amigos de la joven dentro y fuera de los juzgados. En la puerta del Palacio de Justicia se concentraban sus vecinos y amigos con pancartas en las que exigían justicia y cárcel para el acusado. Los manifestantes estuvieron en la puerta durante toda la vista oral.
Dentro de la sala del juzgado de lo Penal número 2 se acumulaban las emociones. Algunos familiares no podían contener las lágrimas al escuchar detalles del atropello como que los pelos de la joven quedaron en el cristal del coche o que su cuerpo salió despedido por los aires. Los hermanos y madre de la finada mantuvieron el tipo en la declaración, aunque su hermano, que hace las veces de padre, miró al acusado fijamente y éste no le correspondió el gesto. La hermana de la joven comenzó a llorar cuando declaraba su hermano y éste increpó al imputado y tuvo que abandonar la sala. Además, cuando alegó que se había quedado adormilado, la otra de las hermanas comentó en alto “¿por qué no te dormiste antes?”.
El fiscal ha solicitado una condena de tres años de prisión por un delito de homicidio por imprudencia, mientras que la acusación particular ha pedido que se le envíe durante ocho años a la cárcel.

   





 
Concejalía de Turismo
Plaza Mayor, nº 1
37800 Alba de Tormes (Salamanca)
Tf. y Fax: 923 30 00 24
E-mail: infoturismo@villaalbadetormes.com