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Aparecido en:  El Adelanto
 
Fecha de Publicación: 28/10/2007

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ANIVERSARIO DE UN VIAJE APOSTÓLICO - Actos en Alba de Tormes
Historia de 80.000 pesetas, seis días y "la niña del Papa"

   
 

Eladio Briñón y Florentino Gutiérrez dieron el máximo para que Juan Pablo II estuviera en Alba
Y ya son 25 años. Se dice pronto. Desde la lejanía, todo más fácil. Pero, en el momento, complicaciones nada fáciles de resolver pero solventadas a tiempo y con éxito.
Hoy se hablaría de poco más de 450 euros. Antaño, eran 80.000 pesetas. Ése fue el precio, cantidad pequeña a pesar de la época, que invirtieron Eladio Briñón, por aquel entonces alcalde de la localidad, y Florentino Gutiérrez, por aquellos días párroco en Alba y actual Vicario General de la Diócesis de Salamanca.
Ese fue el dinero que hubieron de emplear en sus días de estancia en Roma, con viajes incluidos. Seis días que sirvieron para conseguir que Juan Pablo II estuviese presente en Alba. Allá, en la localidad italiana, "hicimos las gestiones y todo lo posible para que el Papa viniese", declara Eladio Briñón, alcalde, por aquel entonces, de Alba de Tormes. "Y lo conseguimos" afirma con orgullo. El día en el que el Papa estuvo en la villa fue una jornada "apasionante. Fue un día muy deseado y fue una ilusión muy grande que pudiera venir", dice Florentino Gutiérrez, actual Vicario General de la Diócesis y, por aquel entonces, párroco en Alba de Tormes. Florentino define la visita de Juan Pablo II como "un acto no muy largo, sino breve, pero muy emotivo e intenso". Juan Pablo II estuvo cerca de dos horas en Alba de Tormes. Visitó cuanto pudo pero "nos queda la pena de que no visitara la Basílica de Santa Teresa pero el tiempo no daba más de sí. Lo que se hizo, se hizo bien y en concordia y en paz con todos" apunta Florentino. A Eladio le hubiese gustado que el sepulcro de Santa Teresa se hubiese abierto en esta histórica visita pero no fue posible. Aunque muchas cosas se quisieron hacer y no todas pudieron llevarse a cabo, el ex alcalde es consciente de que "tendrán que pasar muchos años para que se vea un día tan grande como aquel".
De su visita, Juan Pablo II no se fue con las manos vacías. En La Dehesa -y dicen las crónicas que antes más de medio millón de personas- el Papa recibió dos recuerdos inolvidables. Por un lado, el alcalde le hizo entrega de la medalla de la villa que existía en el Ayuntamiento: en el anverso, el escudo de Alba y, en el reverso, el escudo del ducado de Alba; bordeando a éste, la frase 'Santos y Duques dieron esplendor a Alba'. Y otro recuerdo más. Portado por Florentino, una caja negra que contenía un cáliz y una patena hecha con barro de Alba mezclado con tierra del sepulcro de la Santa; fabricada por el alfarero albense Bernardo Pérez Correas. De dos recuerdos que el Papa se llevó a uno, más grande si cabe, que quedó grabado en la memoria de Eladio Briñón. Con la imagen de la Santa y el Santo Brazo de fondo, "la mayor satisfacción fue cuando el Papa se acercó a recibirnos". Al final Juan Pablo II se fue, al igual que había llegado, entre fuertes medidas de seguridad. Tras su marcha, Eladio y Florentino, fundidos en un abrazo, orgullosamente se dijeron mutuamente: "Lo conseguimos".
'La niña del Papa'
Curiosidades del destino. Ruth González, albense de 29 años, nacía el 16 de octubre de 1978, mismo día en el que Juan Pablo II comenzaba su papado. Es por ello que Ruth fue cogida en brazos por el Papa. En pocas palabras: eso le costó la fama en el pueblo. "Me acuerdo que tenía cuatro años y que vi a una persona extraña. Estaba un poco asustada y le di un beso y un ramo de flores" afirma Ruth, ya casada, pero que sigue siendo 'La niña del Papa'.

   





 
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