Hoy es 24 de Septiembre de 2019         
English  |   Français Inicio  |  Contacta  |  Regístrate  |  Mapa Web  |  El Tiempo            
Comunicativa
    » Alba en la prensa
 
          » Ficha de la Noticia  


  » 
Aparecido en:  Tribuna de Salamanca
 
Fecha de Publicación: 21/10/2007

  Enviar a un amigo


                              

 

TOROS
Los posos de oro de un maestro

   
 

Triunfo. Al finalizar la corrida, los dos Capea salieron a hombros en tarde de muchos sentimientos.
Calidad. El viejo Capea sacó la raza y amor propio con el que fue un torero de leyenda en los años 70 y 80
Indulto. El segundo toro, de nombre “Fortunito”, de la ganadería de Garcigrande, fue indultado

FICHA DEL FESTEJO
Alba de Tormes, 20 de octubre
Ganadería: se lidiaron (por el orden que sigue) toros de las ganaderías de Zalduendo, Garcigrande, Miranda de Pericalvo, García Jiménez, Garcigrande y Capea como sobrero de un toro de Zalduendo. El segundo de nombre “Fortunito” fue indultado. En general fueron justos de presencia y con poca cara; el cuarto, el más serio. De buen juego el primero, muy bueno el segundo y el sexto. Complicado el tercero y deslucido el quinto.
Pedro Gutiérrez Moya “El Niño de la Capea” (rosa y oro): Estocada y dos descabellos (oreja). Estocada y descabello (oreja). Estocada muy defectuosa (oreja).
Pedro Gutiérrez Lorenzo “El Capea” (azul pavo y oro): Estocada simulada (dos orejas y rabo simbólicos). Cuatro pinchazos y estocada trasera (ovación con saludos). Pinchazo y estocada baja (vuelta al ruedo).
Ambiente: Lleno en tarde magnífico ambiente.

Nada más que el viejo Capea salió a la arena le tributaron una ovación de gala y la plaza entera se levantó para darle un recibimiento de los que hurgan las entrañas de la emoción. Ahí arrancó una tarde que tenía como protagonista al mítico Pedro Gutiérrez Moya, quien volvió a vestirse de luces en un día cargado de motivos especiales para seguir escribiendo nuevas páginas en el libro del toreo.
Encima tanto afecto, hasta fue un obstáculo para su hijo, pues todo el mundo se volcó con el padre, al que tributaron con todo tipo de admiración (gritos de torero, olés, flores, regalos...), mientras recibió el cariño paisano. Por eso, el pequeño Perico tenía una difícil papeleta ante sí.
Una papeleta más complicada todavía, porque todo giró en torno a su padre y entonces había que venirse arriba en un ambiente donde, las circunstancias hicieron, que pareciera un convidado. No debió ser fácil estar en la plaza en esa situación y ver cómo todo el mundo se vuelca con el progenitor, donde Salamanca fue más ‘capeísta’ que nunca. Bueno, únicamente le ganó el 14 de septiembre de 1988 cuando el maestro dijo adiós en su histórica retirada.
Amor propio y torería
La gente fue a la plaza de Alba a verlo. A disfrutar con su casta y torería, a volver a ver sobre las arenas a quien en los años 70 y 80 protagonizó una etapa tan importante. A un figurón que volvía de una manera especial y donde supo estar, incluso, por encima de las circunstancias. Porque no se dejó llevar por la corriente tan favorable y sacó la casta en la añada de su reserva torera. Entonces firmó momentos importantes, como el saludo de capa a su primero, un buen toro de Zalduendo, pero muy justo de fuerza, donde los lances iniciales los remató con sus medias tan personales, a pies juntos. Después, su comienzo tuvo brillo y mucha luz torera, empaque y calidad, mientras lo llevó a los medios, donde de cambios de mano fueron el sello personal de un maestro. A partir de entonces hubo calidad en las series sobre la derecha marcadas por la lentitud. Pero donde la gente volvió a ver la Capea de siempre fue en el tercero. Un toro de Miranda de Pericalvo mirón, que cortaba el viaje y al que le plantó cara aguantándole hasta que lo metió en la muleta. Ahí salió el Capea dominador y poderoso que cuando pudo al enemigo, ya después hasta se recreó con alguna floritura y unos remates por abajo que fueron la sentencia de que había podido el hombre al animal con lar armas de la solvencia y la capacidad. También hizo un esfuerzo con el quinto, de Garcigrande, al que lanceó bien de capa y donde también comenzó en un inicio con mucha torería ante un toro deslucido, pero donde el maestro volvió a sacar la raza y la entrega para torear con gusto, bajo su particular sello, donde al final acabó doblándose muy bien con él. Fue una pena que la estocada cayera muy mal (fue el lunar negro de la tarde) y le impidiera cortar dos orejas de ley. Pero el maestro dejó su impronta y los posos de oro de su torería fueron el reflejo de la tarde.
La difícil papeleta del hijo
Perico, el hijo, se vino arriba. Reaccionó. Ya en su primero, de Garcigrande, brilló en el toreo fundamental, ante un toro de calidad que se ganó excesivos honores con el indulto (por cierto era hermano del que en feria de septiembre castigaron a banderillas negras). Brindó al Viti y la feria discurrió con los sones de su pasodoble. Su segundo, que lo brindó a Agustín Martínez Bueno acusó una lesión que se hizo de salida al partirse una chita de la mano izquierda, pero aún así tuvo momentos importantes, aunque luego no anduvo fino con la espada, como tampoco el sexto. Pero vivió un día feliz, donde el nombre Capea ondeo a los vientos del orgullo salmantino.

Para Pedro Gutiérrez Moya “El Niño de la Capea”
¡Va por ti, maestro!


A ti, maestro que has dado entre
Capotes, muletas, verónicas y naturales tu vida

A ti, que en la dura pelea del toreo
Entregaste algo de ti, lo mejor de ti mismo

A ti, que te dejaste robar el corazón
Mientras aprendías a vivir, a soñar, a torear

A ti, que valoras el toreo eterno, porque en él
Duermen grandes esperanzas y sublimes proyectos

A ti, que supiste y sabes torear, que fuiste y eres luz
Que entendiste y entiendes la grandeza del toreo

A ti, que sientes el paso de los años
Y ves que otros empujan llevando algo de ti

A ti, que diariamente renuevas tu ilusión de vivir
Convirtiéndote en eterno soñador

A ti, maestro…

David Montero

¡Se busca apoderado para El Niño de la Capea!
Comenzaba la corrida y dos hombres acompañaban a Juan Cabello “El Brujo” hasta su localidad. Porque El Brujo, fiel siempre de Capea no quiso perderse el acontecimiento, como tampoco se lo perdió ningún capeísta llegado de España, Francia, Portugal, México.
Ni gente de otra época, como su primer apoderado, el señor Paco Prado, el carnicero de Chamberí, que aplaudió todos los detalles del viejo Capea y donde seguro que recordó largos momentos de sus inicios. Porque una cosa no quita para la otra.
De Bilbao, tierra muy especial para El Niño de la Capea, llegó mucha gente, capitaneados por Agustín, el del Ercilla, un personaje de bandera que siempre estuvo tan cerca de los Capea, ambos con mucho en común.
Muchos periodistas como Alejo García (por cierto, muy envejecido), el zamorano Julio César Iglesias, Barquerito (tan “capeísta” siempre), el también zamorano Carlos Ruiz Villasuso.
Por los tendidos se dejaban ver un buen número de toreros, donde El Viti marcaba impronta y señorío, acompañado de Carmen, su esposa. Para él fue un brindis y una larga ovación. También llegó desde Albacete Dámaso González, el “quinto” e íntimo amigo de Capea. ¡Qué torerazo Dámaso! Y qué tío más de ley. Otros toreros que andaban por allí era Ángel Teruel (hijo), junto a su tío Pepe, David Luguillano, Juan Diego.
Entre ellos toda la Salamanca ganadera, muchos profesionales de la tierra y un sinfín de amigos venidos de todos los puntos de España.
Por cierto, también abundó la clase política y ahora, en Alba los socialistas andan más tapados, mientras que los “peperos” sacando más pecho. Por ejemplo, por el callejón pasaba a sus anchas Eloy García, el diputado de la Escuela Taurina. Precisamente más estirado que un garza y hacho un gallo, como diciendo ahora aquí mandamos nosotros. Y Eloy sacaba pecho en un lugar donde se sentó durante tantos años en el trono municipal quien fue su gran rival político, Pepe Yáñez.
En fin, que todos disfrutaron y al final hasta la gente decía, que al Niño de la Capea le hace falta un apoderado.

   





 
Concejalía de Turismo
Plaza Mayor, nº 1
37800 Alba de Tormes (Salamanca)
Tf. y Fax: 923 30 00 24
E-mail: infoturismo@villaalbadetormes.com