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Aparecido en:  Tribuna de Salamanca
 
Fecha de Publicación: 08/08/2007

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Las obras de la Basílica Teresiana se reanudarán después de agosto

   
 

Nueva fase. Los trabajos se centrarán en la cubierta cuando concluya el Verano Cultural. Impulso. Para convertir a la villa ducal en Centro Teresiano Mundial con la ayuda de todas las instituciones
Las obras de la inconclusa Basílica Teresiana de Alba de Tormes se reanudarán a partir de finales de este mes de agosto después haber transcurrido más de un cuarto de siglo desde que se inició la última fase de un proyecto que comenzó en 1898 de la mano del Padre Cámara.
Así consta en un cartel que anuncia los trabajos en la propia fachada del templo, en cuyo interior se desarrolla actualmente cada fin de semana la programación del Verano Cultural puesto en marcha por el Ayuntamiento. Una vez concluyan estas actividades, la Basílica Teresiana estará totalmente disponible para que comiencen las obras de construcción. Según ha podido saber este periódico, los trabajos se centrarán en la cubierta del templo. Esta fase será posible después de que el Obispado de Salamanca haya podido recaudar el dinero suficiente para sufragar los gastos, aunque también se espera el apoyo de todas las instituciones, como son el Consistorio de la villa ducal, la Diputación de Salamanca y la Junta de Castilla y León. Precisamente la intención del nuevo equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Alba de Tormes, en colaboración con la Diputación de Salamanca, es convertir a la villa ducal en Centro Teresiano Mundial, y de ahí este impulso a las obras de la Basílica Teresiana. Así lo prometió la propia presidenta de la institución provincial, Isabel Jiménez, como uno de los ejes de su programa turístico para la próxima legislatura, incluido también en el programa del nuevo equipo de Gobierno del Consistorio albense con Concepción Miguélez al frente. Pero, sobre todo, desde el Obispado de Salamanca se cuenta con el impulso de su actual vicario general, Florentino Gutiérrez, quien fuera párroco de Alba de Tormes durante varias décadas. Las obras iniciadas a finales del siglo XIX, acometidas en sucesivas etapas en el primer cuarto del siglo XX, siempre encontraron la dificultad de obtener el suficiente dinero para sufragar los costes de tan ambicioso proyecto. La intención era enlazar el nuevo edificio con el antiguo Convento de Carmelitas, que debía conservarse. Por este motivo se eligió el emplazamiento en la ladera del río Tormes para aprovechar la vía principal que desde el puente se dirige hacia la Plaza Mayor, además de por su elevada ubicación sobre la vega, que acrecentaba aún más la plenitud de imagen que se quería ofrecer a los peregrinos, un templo que tenía que ser un signo de la pervivencia de los sentimientos cristianos en una sociedad cada vez más laicista. Por ofrecer algunos datos de las dificultades económicas que ha encontrado la construcción de la Basílica Teresiana durante un siglo de historia, basta señalar que el gasto medio anual en la primera fase rondó las 73.000 pesetas, allá por 1900, y la media de la tercera fase, en torno a 1920, se quedó en 25.000 pesetas.

HISTORIA
Idea del Padre Cámara a finales del siglo XIX para poder guardar las reliquias de Santa Teresa
El proyecto de la Basílica Teresiana de Alba de Tormes fue una idea del Padre Cámara, obispo de Salamanca entre 1885 y 1904, quien quiso erigir un templo que albergase las reliquias de Santa Teresa al considerar que la iglesia del convento carmelitano no tenía la grandeza ni las dimensiones que debía un lugar tan singular. Así lo expuso el 15 de octubre de 1896, durante la fiesta de la Patrona de la villa ducal, ante numerosos prelados y cientos de vecinos albenses.
La primera piedra se colocó el 1 de mayo de 1898 según el proyecto de Enrique María Repullés
En abril de 1897 se tomaron las primeras decisiones y comenzó la medición de la zona para iniciar las obras. El arquitecto Enrique María Repullés y Vargas fue el encargado del proyecto según la idea del Padre Cámara de levantar un edificio como símbolo de la espiritualidad cristiana representada por Santa Teresa. De esta forma, la primera piedra se colocó el 1 de mayo de 1898, en una ceremonia presidida por el Padre Cámara, aunque el arquitecto no terminó todos los planos hasta agosto de 1899.
Una simbología muy acorde con la obra de la Doctora Universal
Con los siete tramos de la nave central se quería simbolizar las siete moradas del alma de Santa Teresa en su “Castillo Interior”, mientras las capillas recordaban las fundaciones teresianas. Además, las agujas se refieren a las cuatro virtudes: castidad, obediencia, pobreza y humildad.
Tres etapas a principios del siglo XX que no se retomaron hasta 1981
La construcción de la Basílica Teresiana de Alba de Tormes ha sufrido varios parones a los largo de más de un siglo de historia, pudiendo distinguirse tres etapas: la primera, desde 1897 hasta 1904, año en que fallece el Padre Cámara; la segunda de 1906 a 1912 tras reiniciar las obras el obispo Valdés; y la tercera desde 1914 hasta 1923, año en que se paralizan definitivamente los trabajos por la falta de recursos económicos después de haber invertido en total casi un millón de pesetas de la época. Después, sólo se llevaron a cabo labores de instalación de mobiliario en algunas capillas entre 1927 y 1930. Estando ya levantados los arcos de las naves laterales y los diagonales de cada tramo de bóveda, en 1981, un año antes de la visita del Papa Juan Pablo II, se retomaron las obras para intentar completar el edificio a falta de las torres.

   





 
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